Reconozco que al principio, la idea me chocó un poco, debía ser porque tenía en mente al típico astronauta ruso con cara de pocos amigos; pero nada mas verle entrar por el auditorio y escuchar las primeras palabras que nos dirigió ya vi que ahí no cuadraba algo. Su cara, su tono de voz, sus bromas, su escucha... me demostraron que, a pesar de todo, era una persona normal y corriente, cercano, humilde y muy trabajador.
Si te paras a leer su biografía es admirable: después de llegar al espacio no se queda allí, si no que monta una empresa.
La palabra que describe mi estado es de duda: ¿porqué crear una empresa después de haber llegado, literalmente, a lo mas alto?
La única solución que encuentro es el inconformismo: fuera pereza, fuera cualquier tipo de estancamiento. El viernes Pedro Duque nos enseñó lo lejos que podíamos llegar siendo trabajadores,constantes y competentes y, personalmente, esta experiencia única anima la moral mucho más.
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